No es que no quisiera replicarte , Rodolfo, no se trata de voluntad. Es que si te la contesto, tal como mi demonio reclama, voy a tener, en breve ganas de otras cosas. Voy a querer volver a escucharte, por ejemplo y empezarán los timbrazos que no contestarás y el ruido del tráfico que va a filtrarse por la línea porque aunque yo sí me detenga para pensarte dos minutos, tú permaneces siempre en movimiento, en la vía rápida. Buscaré trepar por tu risa, que se desata con cualquier pretexto, escala muros, invade fortalezas, se enrosca por alabradas y me toca donde ya no quiero ser tocada. Tu risa nos ha costado que nos hechen a la calle de varios sitios y bueno, también por los besos, ese largo beso de tres años que nos veníamos dando. ¿Qué se yo? La carta será un recurso tramposo para mirar de cerca el ojo verde que tienes y el otro ( a sulado) y conversar de todo menos de lo que me preguntas, platicar de cualquier vagabundería mientras imagino que tú me dices " pequeña, pequeñita" y se me permitas poner mi nuca en tu muslo, como hacen los animales cariñosos. Pero eso no ha pasado en mucho tiempo, ni va a volver a pasar. Tú estás lejos, lejos sembrado como los árboles del bosque que jamás conoceré ( Tengo un árbol se llama Dylan, me dijistes, estoy buscando nombre para los otros) y yo que no le pongo ni agua a las plantas y solo presto atención al gato cuando está a punto de morir de inanición y debemos llevarlo corriendo a emergencias ¿cómo puedo contestarte la carta si en realidad lo que quiero no es esa metáfona si no volver a verte y no sólo volver a verte si no que estés en mí y que detengas la caravana de tu circo y me contemples? Todo este silencio si a ti te extraña y a mi me encierra. Así que no voy a contestarla porque después querré verte llegar acompañado de panes y de perros y anhelaré no solo el buen sexo sino que me preñes, darte hijos y construir una biblioteca con mis títulos y los tuyos, conjugarnos no solo en carne, sino en palabra. No voy a contestarla porque voy a aplicarme en serio en creer que ya no importa, que sé perder , extrañarte y así, sin finales ejemplares desearte con ternura restringida, buena suerte. Buena suerte viejillo, buena suerte...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.