Se ha vuelto de lo más normal que cuando llegue a casa por la noche, él ya se ha sacado los zapatos con los que ha camidado durante todo el día y los haya dejado en mitad de la sala. A demás, debido a que olvidó cerrar, la ventana que da al patio, se han desparramado como una hojarasca sobre el piso. El gato hambriento se lanza a morder mi tobillo porque tiene su tazón casi vacío. La llave del lavamanos gotea y la toalla mojada, sobre la ropa limpia del armario despide una peste a húmedad.
Como pago, yo dejo alzada la tapa de retrete y tampoco halo la cadena, dejo que las hormigas invadan las tazas sin lavar del fregadero, bebo directamente de botellón de agua, a pesar de que la incipiente tos anuncia gripe, coloco en el refrigerador la ensalada y la elevo a la máximapotencia , también vacío del cesto pelotas de papel arrugado y las coloco fuera como si se tratase de un error de puntería. Borro los mensajes que son para vél de la contestora y luego me percato de que él, antes de marcharse, también ha borrado los míos. Buso el libro que estoy leyendo antes de dormir para conciliar el sueño , lo hayo discretamente oculto bajo el colchón de la cama, entonces mezco su mejor camisa blanca con otras ropas de colores y enciendo la lavadora mientras la cambio la pila de sus adufinos por una gastadal, al tiempo de que la tintura se extiende sobre la prenda como un eclipse voy a buscar de cigarrillo. No hayo ninguno por toda la casa, entonces uso sus fósforos perfumados, esos que traji dela India, Antes de irme a dormir tomo su almohada y la escondo bajo la pila de ropa interior sucia. Al día siguiente, al verlo despertar acunando la cabeza entre sus propias manos, siento una punzada de ternua. A veces, en circunstancias así, una cede. Lo miro y Soy la primera en enceñar los dientes esa mañana, él me contesta con un par de ladrido, después todo es bulla, jadeos. Quizá haya un poco de sangre entre las dentelladas pero sabemos que es normal, de lo más en un matrimonio solitario de dos viejos lobos.